Decenas de aplicaciones descargables te ayudan a llevar una vida más sana y a practicar ejercicio físico con regularidad. Monitorizar una tabla de ejercicios, controlar las calorías que quemas en el día a día o facilitar la entrada en el gimnasio son algunas de las tareas que estas aplicaciones pueden hacer por ti. En una dinámica en la que quieres hacer deporte, pero no encuentras tiempo, el teléfono móvil puede convertirse en tu gran aliado.
Todos sabemos que tenemos que hacer ejercicio para sentirnos bien. Pero nos cuesta ponernos a hacerlo. ¿Cuántas veces nos hemos apuntado al gimnasio y hemos dejado de ir al cabo de unas semanas? ¿Cuántas veces nos hemos propuesto salir a correr por las noches al parque y al tercer día hemos dejado de hacerlo?
Y no es que no hagamos nada en todo el día, todo lo contrario. No paramos. Entre el trabajo, los niños, las responsabilidades sociales, vamos de bólido. Por eso, cuando tenemos un hueco de tiempo libre, nos apetece descansar, tirarnos en el sofá del comedor.
Se podría decir que llevamos una vida bastante productiva. Si la productividad la identificamos con hacer cosas. Pero tenemos el cuerpo tan habituado a hacer siempre lo mismo, que esto no repercute en nuestro estado físico.
El sedentarismo es uno de los males de nuestro tiempo. Un vecino que trabaja fuera de la ciudad donde vivo me cuenta que coge el coche para todo, hasta para ir a comprar el pan. Ir andando a hacer un recado, como hacían nuestros padres, le da la sensación de que está perdiendo el tiempo. Y el caso es que, en ocasiones, tardaría menos en hacer las cosas si se moviera un poco de lo que tarda, muchas veces, en encontrar aparcamiento. Hasta este punto hemos llegado.
Las autoridades sanitarias recomiendan hacer ejercicio físico.
Para tener un buen estado de salud, necesitamos hacer ejercicio con regularidad. Tampoco hay que hacer un gran sobreesfuerzo. No se trata de prepararnos para correr la maratón. Tan solo tenemos que cambiar nuestros hábitos de vida. La web de la Comunidad de Madrid nos propone practicar un mínimo de 150 minutos de actividad física moderada a la semana. Esto viene a ser unos 20 minutos diarios. Si venimos de una tendencia en la que no hacemos casi nada de ejercicio, nos recomienda ir ampliando periodos de 10 minutos hasta llegar al objetivo básico de los 150.
Hay 3 tipos de ejercicios que los profesionales de la salud consideran básicos para tener un buen estado físico. El primero de ellos son los ejercicios aeróbicos. Caminar, hacer running, nadar, ir en bicicleta. Lo ideal sería que le dedicáramos entre 150 y 300 minutos a la semana a esta actividad. Lo bueno es que podemos incorporarlo en nuestra rutina diaria. Ir al trabajo andando o en bicicleta, en lugar de coger el coche. Acostumbrarnos a subir las escaleras para llegar a casa, en vez de tomar el ascensor.
Los ejercicios de fuerza, otra de las actividades básicas, mantienen la masa muscular, protegen las articulaciones y fortalecen los músculos. Entre estos ejercicios podríamos hacer sentadillas, abdominales, flexiones, levantamientos de pesas. Lo idóneo sería que le dedicáramos a esta actividad dos sesiones semanales de entre 45 minutos y una hora, con un programa surtido de ejercicios.
Por último, un aspecto que no debemos olvidar es la flexibilidad. Una actividad que ejercita nuestros músculos, previene lesiones y mejora la postura general del cuerpo. Disciplinas como el yoga o el pilates nos ayudan a trabajarla.
Si venimos de un estilo de vida sedentario, todo esto nos puede parecer abrumador. Pero, como señala la Comunidad de Madrid, podemos ir integrándolo por etapas. Pasar de no hacer nada, en este aspecto, a empezar a hacer ejercicio con regularidad; el cuerpo lo nota y lo agradece.
Aplicaciones que te enganchan a hacer ejercicio.
Si estamos en esa dinámica de empezar a hacer ejercicio, o tenemos la voluntad de hacerlo, las aplicaciones digitales pueden sernos de gran ayuda. El blog de BM Supermercados reseña algunas de las más interesantes.
Una que me ha llamado la atención se llama “Entrenamiento en 7 minutos”. Se trata de una aplicación que propone 12 ejercicios diferentes de alta intensidad; ejercicios aeróbicos y de fuerza, que cada uno de ellos debe realizarse durante 30 segundos seguidos, con un intervalo de descanso de 10 segundos entre ejercicio y ejercicio. La aplicación cuenta, además, con videos explicativos para que el usuario pueda realizarlos de manera correcta.
La aplicación “Reto deportivo 30 días” propone, como su propio nombre indica, el reto de ponernos en forma durante un mes, siguiendo unas tablas de ejercicios diarias. El usuario se puede inscribir en un nivel de dificultad, con unos objetivos diferentes, y a medida que completa una tabla de ejercicios, pasa a la siguiente. Como si estuviera superando las pantallas de un videojuego. Para utilizar esta aplicación debemos ser realistas y no apuntarnos a un nivel para el que no estamos preparados. Es recomendable empezar por el nivel básico, e ir subiendo poco a poco.
La aplicación “8fit” combina el fitness con la nutrición. Propone rutinas de entrenamiento rápidas, que buena parte de ellas se pueden hacer en casa, con un plan de comidas saludables. La aplicación presenta 350 ejercicios distintos y más de 400 recetas. Tiene un enfoque interesante, ya que integra la alimentación en el ejercicio físico, como dos ejes interrelacionados.
El móvil para entrar en el gimnasio.
Cuando estamos pensando en hacer ejercicio, una de las alternativas que se nos vienen a la mente es la de inscribirnos en un gimnasio. Aquí, también la tecnología nos lo pone más fácil.
Muchos gimnasios han incorporado sistemas de acceso digital a sus instalaciones. De manera que los abonados pasan por los tornos de entrada gracias a un código QR o una contraseña alojada en una aplicación que tienen guardada en su móvil. Los desarrolladores de Gestigym, una empresa dedicada a la configuración, venta e instalación de software de este tipo para centros deportivos, nos comentan que estas aplicaciones son una medida revolucionaria, ya que presentan muchas posibilidades.
De entrada, el usuario accede al gimnasio con un objeto que lleva siempre consigo, el teléfono móvil. No tiene que presentar en recepción el carnet de abonado, ni llevar encima la tarjeta del gimnasio, una pulsera o una llave electrónica, que puede ser que se le haya olvidado en casa.
Estas aplicaciones permiten gestionar la relación del abonado con el centro. Pagar las cuotas mensuales, conocer el estado en el que se encuentra su cuenta, saber cuándo se le termina el abono, etc.
Algunas de estas aplicaciones permiten, además, reservar pistas, como por ejemplo la pista de pádel, o inscribirse a una clase especial, como puede ser la de zumba o la de yoga.
También tienen una agenda que activa alarmas en el móvil para que el usuario no se olvide de las actividades a las que se ha apuntado y tenga tiempo suficiente para acudir a ellas.
Por supuesto, las funciones de cada una de estas aplicaciones dependen del software que haya contratado el gimnasio, pero informatizar esta relación facilita el uso de las instalaciones y mejora de manera considerable el servicio.
Los contadores de pasos.
Hace unos años se pusieron de moda las aplicaciones que contaban los pasos que se daban a lo largo del día y que medían la cantidad de calorías que estábamos quemando. Se llaman podómetros. Se creó cierta polémica respecto a ellas, puesto que algunos usuarios dudaban de su efectividad. Desde luego, cuando hablamos de aplicaciones tecnológicas, no podemos generalizar, puesto que hay algunas que tienen una alta calidad y otras que son una estafa. Es decir, no son útiles para el fin para el que nos las hemos descargado. La revista sobre tecnología Xataka Android opina que la mayoría de ellas son bastante efectivas.
Lo primero que destaca de este software es su precisión. Las principales aplicaciones de este tipo que se ofrecen en marketplaces como Google Play y Apple Play tienen un margen de error de entre el 2 y el 20%. Un nivel de fiabilidad bastante alto si se tiene en cuenta que el móvil registra los pasos por las vibraciones.
Tienen un registro de datos relativo. Puedes comparar los pasos que has dado un día con los del día anterior. Y los que has acumulado durante una semana con los de las semanas previas. Lo que tiene un efecto motivador y permite al usuario fijarse objetivos.
Si a esto sumamos que muchas aplicaciones miden variables como kilómetros recorridos, kilocalorías quemadas, tiempo total de actividad y equiparación del ejercicio realizado con otras modalidades como correr o ir en bicicleta; la aplicación te indica cuánto tiempo equivalen los pasos que has dado durante el día con la actividad que hubieras realizado si estuvieras corriendo. Son una herramienta valiosa para romper el sedentarismo.
Desde mi punto de vista, estas aplicaciones no pueden sustituir la opinión, ni la orientación que te puede dar un profesional humano: un nutricionista, un médico, un entrenador personal, pero son un buen punto de partida.
El Digital Trainer.
En el mismo sentido, se han puesto de moda las aplicaciones de entrenador personal digital. Hemos hablado de algunas de ellas a lo largo del artículo. Las aplicaciones “Reto Deportivo 30 días” o “Entrenamiento 7 Minutos” son un tipo de entrenamiento digital. Pero como se pregunta el periódico El País, ¿es posible que una app consiga los mismos resultados que un entrenador personal?
Muchas de estas aplicaciones deportivas son bastante fiables respecto a los índices que miden. Algunas de ellas incluso registran los movimientos del usuario, ya que los recogen y analizan a partir de la cámara del móvil. Algunos usuarios que han utilizado estas aplicaciones con finalidades como adelgazar han conseguido resultados significativos. Pero, en los hechos, la efectividad de estas herramientas depende más de la fuerza de voluntad del usuario que de la aplicación en sí misma.
Y es que una aplicación, por buena que sea, no puede sustituir el espíritu crítico y el servicio personalizado de un entrenador personal. El profesional deportivo que se dedica al entrenamiento personal parte en todo momento del estado y condiciones particulares de su cliente. No es una tabla rígida de ejercicios que hay que realizar sí o sí. Muchas veces hay que efectuar ajustes. Dejar de trabajar una zona, por riesgo a que se lesione o ejercitar más la resistencia que la fuerza, porque lo demanda la condición física del entrenado. Son cuestiones particulares que la mayoría de las veces no las percibe la herramienta digital.
Por otro lado, está el aspecto motivacional. El lado subjetivo. El trabajo más complicado que realiza un entrenador personal. Una app nos puede motivar si comparamos los resultados de un día con los del día anterior. Pero, ¿cómo reacciona si de repente el deportista está de bajón?, ¿si tiene la tentativa de abandonar? Muchas veces estas vacilaciones no vienen motivadas exclusivamente por el rendimiento deportivo. Inciden otros condicionantes de la vida personal. Este aspecto psicológico, que existe, se escapa del dominio de la tecnología.
La gente que quiere empezar a hacer ejercicio recurre a estas aplicaciones porque son económicas. Muchas de ellas son gratis. Frente al trabajo de un entrenador personal al que hay que pagar sus honorarios.
Hay que partir en todo momento de que las aplicaciones del móvil son una herramienta, un aliado, no una solución.
Las aplicaciones del móvil nos pueden ayudar a romper el sedentarismo. Son una muleta. Pero no van a resolver el problema. La clave de llevar un estilo de vida saludable radica en la constancia, en la sistematicidad, en cambiar nuestros hábitos de vida. Y aquí, la fuerza de voluntad del individuo y la coherencia respecto a sus objetivos es quien tiene el puesto de mando.
Cuando queremos hacerlo más rápido, o en un área que se escapa de nuestro control, el apoyo profesional es fundamental. El entrenador personal es un experto en la materia y es quien mejor puede resolver los atascos, ayudándonos a alcanzar nuestras metas.