En los últimos años, una de las técnicas que más popularidad ha ganado dentro del mundo de la estética y el masaje es el drenaje linfático. Esto ha sido así debido a los múltiples beneficios que la práctica de esta terapia manual proporciona para la salud.
Lo primero que debemos saber es que el sistema linfático es un pilar fundamental para mantener el equilibrio y la defensa del organismo. Siendo muy habitual que nos pase desapercibido, siendo más evidente el sistema sanguíneo. Sin embargo, el sistema linfático se ocupa de transportar la linfa, un fluido esencial, donde se recogen los residuos metabólicos que produce el organismo, las toxinas y células dañadas, con objeto de filtrarlas y eliminarlas del cuerpo. Si no existe un correcto funcionamiento, se producen acumulaciones de líquido, las cuales provocan inflamación, pesadez y molestias.
El drenaje linfático es una técnica terapéutica de masaje. Esta técnica tiene como finalidad estimular el sistema linfático, mejorando el flujo de la linfa, un líquido mediante el cual se transportan los nutrientes, desechos y toxinas del organismo. Se trata de un sistema crucial e imprescindible para mantener la función inmunológica y el drenaje de los fluidos. De manera que un drenaje linfático adecuado puede ayudar a que mejore la circulación, se reduzca la retención de líquidos, se eliminen toxinas y, además, el sistema inmunológico se fortalezca.
Por otro lado, este tipo de drenaje se aconseja a la hora de eliminar la celulitis, mejorar sus efectos o tratar demás postoperatorios y cicatrices. Todo ello, debido a la capacidad antiinflamatoria y analgésica que posee, aliviando las fibras musculares lisas.
Como se trata de una técnica manual, el objetivo es estimular el sistema linfático, para que se vea favorecida la reabsorción de líquidos y la eliminación de toxinas. Este masaje se basa en maniobras suaves, lentas y rítmicas. Su aplicación se realiza siguiendo el trayecto de la linfa, siempre en dirección a los ganglios linfáticos.
Diferencia entre otros masajes circulatorios
El drenaje linfático consiste en un tratamiento que se ejerce sobre los vasos linfáticos superficiales, con lo que se promueve una mejor circulación, contribuyendo a la reducción de edemas, una mejora en el estado de los tejidos y reforzar el sistema inmunológico. Como nos explican desde Milena Estética, especializadas en el cuidado de la piel y el cuerpo, mediante la aplicación de masajes o terapias de diverso tipo.
A diferencia de lo que hacen los masajes más convencionales, como pueden ser los relajantes o musculares, el drenaje linfático no actúa sobre la musculatura profunda, ni pretende generar una respuesta de relajación. Se centra en el drenaje linfático, una red superficial y, al mismo tiempo, delicada que debe masajearse utilizando una técnica específica. Deben realizarse maniobras con una presión muy suave y dosificada. No debe producirse dolor ni una fricción agresiva, puesto que, de ser excesiva, se pueden llegar a comprimir los vasos linfáticos, lo que dificultaría su función. Este tipo de masaje no es profundo, ni energético ni descontracturante. La eficacia del mismo depende de la precisión, el ritmo y la dirección que lleve el movimiento, en lugar de la intensidad y la fuerza, como sucede en otro tipo de masajes. Razón por la que debe aplicarse únicamente por profesionales cualificados y con formación en drenaje linfático.
Mediante la aplicación del drenaje linfático, se produce la contracción de las paredes que componen los vasos linfáticos, aumentando la permeabilidad capilar. Este efecto permite que se realice un mejor drenaje del exceso de líquidos y células inflamatorias. Contribuye a que se active la respuesta inmunológica, debido a que los ganglios linfáticos ejercen como filtros y centros de defensa.
Los masajes del drenaje linfático se realizan en sentido centrípeto, de distal a proximal, lo que respeta el sentido natural de la circulación linfática. De modo que se impulsa la linfa hacia los ganglios, estratégicamente situados en zonas como ingle, axilas y cuello.
Son muchas las personas que asocian este tipo de masaje con un tratamiento para piernas hinchadas o cansadas, cuando en realidad la técnica abarca mucho más. El sistema linfático, como bien sabemos, recorre el cuerpo entero, contando con una función esencial a la hora de eliminar toxinas, proporcionar defensa inmunológica y equilibrar los líquidos de los tejidos.
De ahí que el drenaje linfático pueda ser aplicado en numerosas zonas y no solo en las extremidades inferiores. Resulta igualmente eficaz en el tratamiento de un edema en el brazo, como para mejorar después de pasar por una intervención quirúrgica, aliviar molestias por la retención de líquidos o apoyar en procesos de rehabilitación.
Muy alejado de tratarse de un mero masaje estético o relajante, el drenaje linfático consiste en una herramienta terapéutica global, especialmente diseñada para favorecer la salud circulatoria y linfática. La mejor manera de aprovechar todos los beneficios que reporta es conocer todas las aplicaciones que tiene y recurrir a ello en función de las necesidades concretas de cada persona.
Recibir un drenaje linfático, ayuda en situaciones de diversa índole como el linfedema postoperatorio, especialmente tras las cirugías oncológicas; edemas crónicos por insuficiencia venosa o linfática; varices y piernas cansadas; retención de líquidos generalizada; celulitis y flacidez cutánea en tratamiento estético; migrañas y cefaleas; dolores musculares e inflamaciones localizadas; apoyo en la recuperación postraumática y postquirúrgica; embarazo, pero en este caso, con precaución y supervisión médica.
Indicaciones del drenaje
Pasar por un drenaje linfático es algo que se recomienda a muchos tipos de personas. Se trata de un tratamiento especializado aconsejado para aquellas que presentan alteraciones en lo que respecta a la circulación venosa o linfática, además de para aquellos que quieren mejorar su salud en general. No obstante, se indica particularmente en los casos siguientes:
- Hinchazón o edema en piernas, brazos u otras partes del cuerpo. Cuando se produce acumulación de líquido en los tejidos, con la consiguiente inflamación y molestias, ayuda a movilizar y eliminar el exceso de líquido, aliviando la sensación de presión y mejorando en gran medida la movilidad.
- Sensación de pesadez o cansancio en las extremidades. Son muchas las personas que padecen fatiga o piernas cansadas al finalizar la jornada. Esto es a consecuencia de un retorno venoso insuficiente o de la mala circulación. Con el drenaje, se favorece el flujo circulatorio y se gana en ligereza.
- Calambres musculares. Gracias al drenaje linfático, se puede reducir la tensión muscular, mejorar la oxigenación tisular y, en consecuencia, disminuir los calambres, sobre todo en deportistas o personas que padecen sobrecarga.
- Várices o insuficiencia venosa. El drenaje linfático no cura las varices, pero complementa el tratamiento médico, facilitando el retorno venoso y reduciendo la inflamación.
- Retención de líquidos. Tanto si es por causas hormonales, alimentarias o de estilo de vida, un buen drenaje linfático ayuda a equilibrar los líquidos corporales, mejorando el aspecto y la sensación.
- Necesidad de mejorar la circulación y favorecer la eliminación de las toxinas. Puede ser por causas médicas, procesos inflamatorios o postquirúrgicos; así como a consecuencia de tratamientos para la celulitis o la flacidez. En cualquiera de los casos, el drenaje ayuda a depurar el organismo y revitalizar la piel.
En consecuencia, el drenaje linfático resulta de gran ayuda en el tratamiento de los postoperatorios, acelerando la recuperación de las cirugías, reduciendo la inflamación y previniendo que se formen edemas o fibrosis. Durante el embarazo y, tras una valoración por parte del médico, alivia la hinchazón en piernas y pies, además de mejorar la sensación de pesadez. En los procesos de rehabilitación, como parte de un abordaje integral, recurrir a un drenaje linfático ayuda a que se reduzca la inflamación y acelera el proceso de recuperación funcional.
De manera que los beneficios que proporciona una sesión de drenaje linfático son múltiples. Destacando la reducción de la hinchazón y el edema en diferentes puntos corporales; el alivio de la sensación de fatiga y pesadez; una mejora del aspecto y salud de la piel; la prevención y el alivio de los calambres musculares; la estimulación del sistema inmunológico; el apoyo en los diferentes tratamientos postoperatorios y las numerosas patologías vasculares que se pueden padecer.
Ahora conocemos un poco mejor lo que el drenaje linfático aporta al organismo. Más allá de una técnica de masaje, constituye un excelente recurso terapéutico, dirigido a mejorar el funcionamiento del sistema linfático, con todo lo que ello implica: favorecer la circulación y el equilibrio de los fluidos corporales. Una aplicación que alcanza mucho más que el alivio puntual. Contribuye de forma activa a que se reduzca la inflamación, se alivien las molestias de carácter crónico, se mejore el retorno venoso y se aceleren los correspondientes procesos de recuperación, todo ello en entornos de lo más variado. Desde los edemas hasta las situaciones producidas tras una cirugía.
Tener claro en qué situaciones se indica y cómo actúa sobre el organismo permite conocer por qué se diferencia de otro tipo de masajes. Debe aplicarse con criterio clínico, de manera que el drenaje linfático se convierta en una herramienta eficaz para tratar y prevenir las numerosas alteraciones que podemos sufrir a nivel circulatorio o linfático.
Si bien no reemplaza a otros tratamientos, los complementa y potencia, debido a su efectividad, cuando se realiza como es necesario y de forma adecuada.